El día que el consejo de ocho cardenales comienza sus trabajos en Roma para cambiar la Iglesia, el diario La Repubblica amanece en los quioscos con una entrevista exclusiva de su fundador, Eugenio Scalfari, con el papa Francisco. Y, como viene siendo habitual, Jorge Mario Bergoglio dice lo que piensa con una sencillez y una espontaneidad que, por momentos, sorprende al prestigioso periodista, convencidamente ateo, pero no anticlerical.
Hay un momento de la entrevista en que, hablando sobre la exhortación de Jesús — “amar a los otros como a sí mismos”, Scalfari pone en circulación la palabra narcisismo. “A mí”, reflexiona el Papa, “la palabra narcisismo no me gusta, indica un amor desmedido por uno mismo (…). El verdadero problema es que los más afectados por esto, que en realidad es una especie de desorden mental son personas que tienen mucho poder. A menudo los jefes son narcisistas”. Scalfari le hace ver: “También muchos altos cargos de la Iglesia lo han sido…”. El Papa acepta el desafío: “¿Sabe qué pienso sobre esto? Los jefes de la Iglesia a menudo han sido narcisistas, adulados por sus cortesanos. La corte es la lepra del papado”.
El periodista se extraña por la dureza de la expresión: “¿Pero cuál es la corte, se refiere tal vez a la curia?”.
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dijous, 7 de novembre del 2013
dissabte, 18 de febrer del 2012
Despropósitos - Juan José Tamayo
No es fácil encontrar tamaño cúmulo de despropósitos en un acto político-religioso como el próximo pregón de la Semana Santa de Valladolid, que ha enfrentado al arzobispo de Valladolid con el alcalde de la ciudad, Francisco Javier León de la Riva, y con la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.
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