Descargas eléctricas, violaciones con palos, simulaciones de ahogamientos, palizas, insultos, falta de atención médica: el rosario de barbaridades es el propio de un campo de concentración nazi.
Dajla amaneció anteayer sitiada por el Ejército marroquí, enviado a la ciudad por Rabat para sofocar los disturbios que en los últimos tres días han enfrentado a los saharauis de la ciudad con los marroquíes de la barriada marginal Wikala.