Los medios distorsionaron partes del mensaje de Jesús desde el comienzo. Los Evangelios, y la primera generación de seguidores de Jesús, alteraron efectivamente u ocultaron sus enseñanzas más radicales, y lo que han predicado desde un millón de púlpitos y lo que todavía recibimos de muchos en la actualidad es una burda distorsión. A Jesús no le preocupaba el “pecado” individual sino la injusticia sistémica, en oposición al imperio comercializador de su tiempo. El Jesús histórico revelado por la erudición contemporánea parecer ser fundamentalmente el mismo que el Jesús predicado y practicado por el Movimiento de Trabajadores Católicos, por ejemplo. Y los paralelos entre su conflicto con Roma y el nuestro con EE.UU. imperial son por cierto impresionantes.
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