Mañana, 12 de enero de 2011, hace un año que el pequeño y paupérrimo país de Haití quedó prácticamente destrozado por un brutal terremoto. Y destrozado sigue después de un año entero esperando remedio a tanta desgracia y tanto sufrimiento. No voy a repetir aquí los datos de pavor, destrucción y muerte que, a lo largo de este año, los medios de comunicación nos han dicho que en Haití se vienen produciendo. Todo eso ya se sabe. Y el que no lo sepa, que entre en internet y busque. Que encontrará lo que no se imagina. Y eso que, a fin de cuentas, ni en internet es posible encontrar toda la verdad de lo que allí está ocurriendo.
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