Los que siguen especulando en los estertores de la “globalización”, los de Davos… están, en general, fuera de la nueva realidad: los ciudadanos empiezan a expresarse a través de la moderna tecnología de la comunicación. El tiempo de la resignación y del silencio ha concluido. No han sabido escuchar: hace años que vengo repitiendo, con muchos otros, que la participación no presencial a través de la telefonía móvil y del internet representaba un hecho histórico, que ampliaba en gran manera la capacidad “democrática” de la ciudadanía, ceñida hasta entonces, en el mejor de los casos, a la votación en las urnas. Pero, añadía, una democracia genuina consiste no sólo en ser contado en las elecciones sino en contar, en ser tomado en cuenta permanentemente.
Llegiu l'article sencer a
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada