Una vez que la Unión Africana reconoció a Alassane Ouattara como presidente electo, el futuro de Costa de Marfil depende ahora de la determinación de Laurent Gbagbo, aislado en el ámbito diplomático. Ouattara lanzó ayer un ultimátum a su rival mientras sus aliados del norte intentaban avanzar hacia el sur con vistas a reforzar su posición en la capital, Abidjan.
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