Toda dictadura es megalómana. Y la que gobernó el Brasil a base de botas y fusiles, desde 1964 a 1985, no fue diferente. La construcción de la autopista Transamazónica simboliza la arrogancia del régimen militar.
Se cortó la selva de este a oeste. Se abrió la carretera en paralelo a caudalosas vías fluviales. En lugar de mejorar el sistema de navegación por el río Amazonas y sus afluentes, la dictadura prefirió obligar a la selva a arrodillarse a sus pies. Máquinas poderosas tumbaron árboles milenarios de inestimables maderas nobles, destruyeron preciosos ecosistemas y alteraron el equilibrio ecológico de la región.
Llegiu l'article sencer a
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada