Sabido es que, en el Reino de España, el impuesto de la renta de las personas físicas (IRPF) grava muy principalmente (falta alrededor de un 10% para poder decir “exclusivamente”) a las personas que cobran un salario. Sabido es también que la gran parte de los empresarios que declaran IRPF acostumbran a ganar, de darles crédito, muy poco, tan poco que son una mayoría de mileuristas.
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