Si consideramos que el ser humano surgió hace unos 200 mil años, la ciudad es un invento relativamente reciente. Durante milenios nuestros ancestros vivieron como nómadas recolectores y poco a poco las técnicas de producción de alimentos los fueron estableciendo como agricultores y ganaderos. Durante ese largo período había -como todavía hoy se da en las comunidades indígenas tribalizadas- una relación directa, incluso religiosa, entre el ser humano y la naturaleza. Nuestros antepasados se alimentaban sin alterar los ecosistemas, las biomasas, la biodiversidad.
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